BV Norte: a un año de nuestro Club de lectura y apreciación fotográfica

club de foto

Angélica Rocha, mediadora de lectura de Biblioteca Viva Norte, nos cuenta sobre la experiencia de organizar un club de lectura diferente, donde no solo se aborda literatura y textos como es costumbre, sino que también imágenes, dando vida al Club de lectura y apreciación fotográfica, que ya cumplió un año de existencia.

Por Angélica Rocha.

En un comienzo parecía una locura, ¿un club de lectura sobre fotografía? No parecía tener mucha lógica, los clubes de lecturas son sobre libros, no sobre imágenes, sin embargo por ahí me dijeron  “si te gusta a ti, ¿Por qué no ha de haber otras personas que también les guste?”, y ya está. Inicié el club con mucho entusiasmo pero con poca expectativa. Había muchas cosas que parecían jugar en contra, nunca había hecho un club de lectura ni asistido a uno, no tenía la más mínima idea de cómo hacerlo, pero lo que sí tenía clarísimo era el objetivo. En un mundo digitalizado y en pleno apogeo de la democratización de la fotografía, la imagen nos invade, la idea de que “una imagen vale más que mil palabras” se ha transformado en un abuso, todo es traducible a una imagen, contamos nuestro cotidiano a punta de imágenes en Instagram, sin embargo carecen de contenido, cada vez que vemos las pantallas de nuestro celulares en redes sociales, navegamos en un mar de imágenes vacías.

Una imagen no es bonita solo porque en ella aparece un objeto bonito, a mi parecer no debemos descuidar el espacio negativo, ese que acompaña al objeto de nuestra foto, el que realmente lo hace resaltar y completa el cuadro, es más, la imagen no solo debe ser bonita, o más bien; estéticamente atractiva, también debe transmitir un mensaje y provocar una emoción, tarea que no resulta para nada fácil. Entonces, ¿por dónde partir? Pues de la experiencia aprende el ser humano. Me parece que es necesario hacer una revisión de los grandes maestros de la fotografía y no solo de eso, de hacer una recuento de su historia  y cómo los avances tecnológicos la van marcando, modelando nuevos formatos, utilidades y estilos. Teniendo esto como base, creo que podemos ser más críticos, primero con nosotros mismos y luego con las imágenes que nos rodean, y así aumentar la calidad de nuestras fotografías. Si durante el club podía lograr tan solo un poco de esta autocrítica, entonces mi objetivo estaría cumplido.

Todo muy bonito, todo muy romántico, buena idea, un club de lectura, sin embargo los fotógrafos no escriben y esto es un club de lectura, pero por creatividad no nos quedamos. Aprovechamos al máximo los libros de teoría fotográfica que teníamos a nuestra disposición, tanto de las bibliotecas, así como colecciones propias, y nos nutrimos  de ensayos de críticos del arte, artículos de revistas, cartas entre fotógrafos, biografías y portales web, que fueron nuestros aliados. Fotocopias de revistas e impresiones de internet se apoderaron del club y como no; lectura de imágenes, pues sí, una imagen se puede leer, tal como se lee un libro álbum sin texto, una imagen siempre narra una historia, puede estar explícita o formarse con nuestra imaginación, pues si la imagen es buena, su contenido siempre trasmite una experiencia que apreciar, leer, contar y compartir. Y a eso nos dedicamos.

El club se esforzó por ser lo más democrático posible, todos opinan, todos proponen e incluso el rol de guía se fue desplazando a través de sus participantes. Lo que ayudó a que los temas fueran más variados. Organizados en ciclos de 2 o 3 sesiones; hicimos revisión de fotografía de desnudos y erótica, de moda editorial y moda callejera, fotografía de cine clásico y moderno, el rol de las mujeres como fotógrafas y como objeto de la fotografía, fotografía chilena y algunos rocks stars de la fotografía como Salgado, McCurry y Capa. Analizamos temas sobre ética profesional y el rol del fotógrafo ante el desastre y la injusticia social, la imagen como registro de la individualidad del ser actual, resistencia social y política, y como evidencia de trasformación social en la ciudad, entre otras cosas.

También apostamos por ser un poco más lúdicos, incluimos un par de sesiones creativas con cámara en mano y visitamos exposiciones, a pesar de nuestra mala suerte, pues las veces que salimos, hubo paro de metro o lluvia repentina en pleno verano, aun así el entusiasmo no decayó, contamos con visitas guiadas y conferencias, e incluso se gestionó la presentación de un fotolibro sobre Ciclocross en la Biblioteca.

Por el club pasaron más de quince personas a lo largo del año, algunos más asiduos que otros, pero todos contribuyeron con su mirada y opinión particular. De ahí la idea de reunir estas discusiones en pequeños artículos que se publicaron en esta página a medida que el club avanzaba, pues si uno de nuestras dificultades era el poco material escrito, quizás con esto podemos contribuir, a quienes, tal como nosotros, buscan una fuente de información actualizada y amigable sobre la experiencia fotográfica.

 Actualmente, el club acaba de entrar en receso hasta marzo del 2019, sin embargo no nos desconectaremos del todo, pues en enero asistiremos al lanzamiento del libro Juventud y Fotografía en revistas juveniles, mientras delineamos nuevas temáticas y desafíos para el año que se viene.

Si quieres ser parte de nuestro club tan solo contáctate con nuestra sede al 22938 7721 o por whatsapp al +569 6591 8405. ¡Te esperamos!

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