Emma de Ramón: “La sociedad diversa nos enriquece”

Emma

En la semana de la diversidad sexual, organizada por Biblioteca Viva y el Frente de la Diversidad Sexual, la reconocida historiadora, ex pareja de la jueza Karen Atala y miembro del directorio de Fundación Iguales, Emma de Ramón, conversó con nosotros sobre la inequidad de género y la realidad del colectivo LGBTI en Chile.

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“Todos estos prejuicios que operan en la sociedad cuando no piensa ni critica sus convicciones más profundas, pueden ir saliendo a través de la conversación con otros y otras que, naturalmente, son diferentes a la mayoría pero, no por eso, constituyen una aberración o un peligro” afirma Emma de Ramón,  destacando la relevancia de instancias de discusión como el ciclo de charlas sobre diversidad sexual que se desarrollará en las sedes de Biblioteca Viva entre el 13 y el 20 de mayo.

“En el fondo, que la sociedad diversa nos enriquece como país y que en la medida que integremos a las personas porque son personas y no por su color de piel, su lugar de nacimiento en la sociedad, sus posesiones, su orientación sexual, sus creencias espirituales o cualquier otra condición, como si fueran nuestro igual, nuestro hermano, nuestra sociedad va a ser mejor, mucho mejor” explica.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta hoy el colectivo LGBTI en la sociedad chilena?

Creo que el desconocimiento de nuestras problemáticas: los chilenos viven como si todos fuéramos iguales ante la ley sin notar que somos muchos quienes tenemos conculcados nuestros derechos civiles, tal como si viviéramos en una “dictadura” heterosexual. El problema es que eso no solo afecta a nuestros derechos directos sino que indirectamente a nuestras familias: al no ser considerados como familias que eventualmente podemos tener hijos propios o adoptivos, nuestros hijos quedan desprotegidos frente a todos los demás niños porque son considerados como hijos de padre o madre soltero/a y no como hijos de dos padres o dos madres. Así, si por alguna razón uno de los padres o madres no biológico se aleja del niño o niña (por ejemplo, por su fallecimiento), el niño o niña quedan totalmente desprotegido/a en cuanto no va tener ningún sistema de previsión social que lo beneficie; lo mismo respecto del padre o madre biológico, si éste falleciera, lo que era su mundo, su otro padre o madre y sus referencias, totalmente destruidos.

La supuesta infelicidad que nos espera a los homosexuales está radicada en los prejuicios de una sociedad conservadora y anticuada que nos discrimina.

 Construcción social del género

Junto a sus labores vinculadas a la defensa de los derechos de los homosexuales, De Ramón es Subdirectora Nacional de Archivos y Conservadora del Archivo Nacional, además de coordinadora de la mesa PMG (Programa de Mejoramiento de la Gestión) de Equidad Género dentro de la DIBAM, programa estratégico que se aplicada desde el año 2002 en nuestro país.

¿Cómo se ve en las bibliotecas (o en general en la DIBAM) la inequidad de género?

Existe un presupuesto asignado y una coordinación central que vincula a Bibliotecas, Archivos y Museos en un esfuerzo mancomunado por integrar la perspectiva de género al trabajo patrimonial. Esto ha pasado por actividades relacionadas con la difusión de la participación de las mujeres en la historia (visitas guiadas, exposiciones referidas al tema) y también por el desarrollo de un lenguaje controlado y normalizado que permita trabajar en los catálogos de piezas museográficas, libros y archivos de una manera homogénea. Desde el año 2010 en adelante se estableció una mesa de trabajo interna de la DIBAM en la que se trabajan estos temas y, hemos desarrollado muchísimas actividades en conjunto como exposiciones, manuales para la integración de la perspectiva de género en Bibliotecas y Museos, fondos archivísticos (el fondo Mujeres y Géneros), publicaciones, seminarios, entre otras actividades. No quiero decir que con todas estas actividades se haya superado la brecha de género en temas de difusión patrimonial pero creo que hemos contribuido a hacer una DIBAM más inclusiva.

En entrevista con La Nación afirmaste que la heterosexualidad más que una orientación sexual “es un régimen político” impuesto a todos, pero especialmente a las mujeres, donde se obliga a actuar, a ser y a vivir acorde a ello. ¿Cuándo surge esa imposición y como escapar a este régimen?

En Chile y en otros lugares del mundo, los roles de género se “naturalizan”, es decir, se considera que es “natural” que las niñas tengamos ciertas inclinaciones de carácter (como la dulzura, la suavidad, la tendencia a la protección de otros, etc.) y los hombres otras (como la agresividad, la independencia, el arrojo o la audacia, etc.). Esos es lo que se llama construcción social del género y es algo que se impone a los niños desde su mismo nacimiento: el celeste para los niños, el rosado para las niñas, los autitos y las muñecas, la falda y los pantalones, el pelo largo y corto. En el fondo, todo se impone a los niños para determinar su condición social de género: por ejemplo, las faldas y el pelo largo son dos atributos que hacen muy difícil a una niña jugar como un par con sus hermanos o amigos. Con esa indumentaria es más apropiado sentarse a jugar a las tacitas o algo así.

Me preguntas cómo escapar a ese condicionamiento: pienso que la toma de conciencia es lo principal y la superación de los prejuicios lo segundo. Un niño no se hace gay porque le guste jugar a las muñecas o tejer, al contrario, hay muchos gay que les gusta jugar a la pelota y cuando eran niños se subían a los árboles con sus amigos. Lo mismo, no porque a las niñas les guste jugar fútbol significa que serán lesbianas y, si lo son, aprender que nadie es más ni menos por su orientación sexual. Ni los heterosexuales son mejores que nosotros ni nosotros somos unos pobres seres enfermos y repudiables: somos como somos, eso es todo. La supuesta infelicidad que nos espera a los homosexuales está radicada en los prejuicios de una sociedad conservadora y anticuada que nos discrimina. Si no hubiera discriminación, nadie tendría que sufrir porque le gustan las personas del mismo sexo o porque tiene una identidad de género distinta a la que su cuerpo le señala.

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