La literatura como un puente: tres editoriales independientes y binacionales

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Es algo que hacemos desde siempre; movernos, buscar en otro lugar algo que nos falta en donde estamos, emprender el viaje. Con la vista puesta en ello y frente al Día Nacional de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, conversamos con tres editoriales independientes de Chile que, de una manera u otra, acabaron siendo de aquí y de otras latitudes.

Por A. de Sousa-García.

Libros del fuego

Instagram: @LibrosdelFuego

La amistad fundamentada en la lectura entre Alberto Sáez (licenciado en Letras), Rodnei Casares (librero) y Juan Mercerón (diseñador), desembocó en la edición. Libros del Fuego nació en Caracas en el 2013, durante lo que fue una suerte de génesis editorial en Venezuela, un boom que apenas alcanzó a estallar. Un par de años después, la crisis del papel y las condiciones sociales, políticas y económicas empujaron a dos de ellos a irse; Juan llegó a Chile en el 2015 y Rodnei se fue a Colombia en el 2016. Así nace esta visión ampliada hacia Latinoamérica de LDF, así aparece la editorial en Santiago y Medellín casi simultáneamente durante el 2017.

“De no haber tomado la decisión de irnos, no estaríamos haciendo lo que hacemos ahora, claro que es una tarea triplemente difícil; llegar a países con una estructura editorial desarrollada de la que eres ajeno, trayendo una literatura de un país totalmente aislado del resto del mundo, pero cuando uno se va, se lleva las cosas que quiere rescatar”, dice Juan Mercerón con respecto a esta nueva etapa de LDF.

Confiesa que no está seguro de si han logrado una integración real en el mundo editorial chileno: “Aún existe como una distancia, pero sé que la editorial se ha construido un nombre, una especie de aura alrededor de sí misma, hay un respeto de algunos autores, lectores y editoriales y eso es bacán. Todavía trabajamos en hacernos el espacio, hay algo que nos falta pero estamos trabajando para que se dé”.

Alberto Saéz de Libros del Fuego | FOTO: venezolanosilustres.com

En el plano económico la situación actual es delicada para todos, incluyendo por supuesto a las editoriales independientes. Para Libros del Fuego lo más difícil es la producción, después de no poder seguir haciéndolo en Venezuela, consiguieron poder hacerlo en Colombia con una relación costo/calidad que les funciona según sus estándares y posibilidades, y desde ahí los exportan: “El mundo siempre ha estado en crisis, el sector editorial aún más, siempre se lucha contra un montón de cosas en un ejercicio de pasión y obsesión”, afirma el diseñador.

Mientras tanto, en Medellín, Rodnei Caseres siguió con su oficio de librero a la par, lo que le permitió acercarse a otros libreros, editores, autores, lectores e incluso al comité de editores independientes del que ahora forman parte, gracias a esto también pudo ir a ferias en las que incluía libros de LDF: “Hay que insistir, mostrarse y no parar”, enfatiza.

El catálogo

Algo que ha hecho resaltar a LDF dentro y fuera de Venezuela es el diseño, “un libro comienza a leerse, incluso, antes de ser abierto”, suelen decir sus editores y solamente con ver sus publicaciones se reconoce que hay allí una propuesta. En el 2016 obtuvieron el II Premio Latinoamericano al Diseño Editorial de la Fundación El Libro, de Buenos Aires, en el 2018 recibieron Diploma de Honor en el concurso Schönste Bücher aus aller Welt (Los libros más bellos del mundo), de Leipzig, ese mismo año ganaron el Complete Book Design del Applied Arts Magazine Awards, de Toronto.

A mediados de este año decidieron crear Mudanza, su propia tipografía: “Para nosotros el libro es un todo que comprende obra, materiales, calidad de impresión, tipografía, cubierta. Debe ser algo que valga la pena tener en las manos, que esté pensado para leerse, que respete al lector y a los materiales, que entregue una experiencia de lectura”, cuentan.

“Publicamos textos que nos gusten, propuestas con fuerza, con potencia, con honestidad, ese es nuestro único criterio”, y resaltan que después de 22 libros han comenzado a mirar hacia el futuro, armando, tejiendo y calzando piezas en su catálogo para armar una historia editorial con intencionalidad.

Libros del fuego tiene en sus filas a varios de los poetas jóvenes más sobresalientes de Venezuela: Alejandro Castro, Natasha Tiniacos, Santiago Acosta y César Segovia. “Cuando los lees en su conjunto, notas lo que está pasando con la poesía venezolana actualmente, juntos cuentan esa historia”, afirma Mercerón.

Una de sus más recientes publicaciones es La trayectoria de los aviones en el aire, de la chilena Constanza Ternicier, quien había sido publicada en España pero no en Chile: “De cierta forma estamos descubriendo una literatura chilena no canonizada y es lo que le estamos ofreciendo a los lectores a la par, una especie de sub literatura, esa ha sido mi tarea: buscar esas joyas escondidas para armar nuestro catalogo local”, finaliza.

Lo que viene

En septiembre llegaron a Chile los primeros ejemplares de Fisuras, una nueva y extraordinaria novela de José Urriola y Parasitarias, un potente poemario de Alejandro Castro. Ambas publicaciones llegaron a cerrar el año 2020 y a dar paso a lo que viene en el 2021 para los lectores de LDF,  de lo cual nos adelantaron algunos títulos; Expediciones al núcleo de la zoología moderna, de Ricardo Elías, Manual del distraído, de Alejandro Rossi, Abrazo, de José Luis Peixoto, Armados, de Jacobo Villalobos, y El Dios de las corrientes, de Rafael Osio Cabrices.

Edícola

Instagram: @edicola_ed

Edícola significa “kiosco de prensa”, como los que ha tenido por más de 100 años la familia de Paolo Primavera y así mismo nombró a la editorial que formó junto a su socia y pareja Alicia Rifelli: “Yo soy la oveja negra que no siguió la tradición familiar, y pues, cada uno se limpia la conciencia como puede”, nos cuenta.

Paolo es un fotógrafo de prensa italiano que llegó a Chile por asuntos laborales, además de capturar las imágenes que pudo, también dio clases de fotografía documental. Cuenta que en esa lejanía de la patria sintió la necesidad de leer su literatura pero le fue imposible, no encontraba, entonces tomó la decisión de hacer sus propios libros; se inscribió en el Magister en edición de la Universidad Diego Portales y Edícola nació como parte del proyecto de título.

“Nuestra relación con Chile es una relación muy honda, es nuestra segunda patria y desde el principio pensamos en la editorial como un puente que sirviera para achicar la distancia entre los dos países y que funcionara para conocer ambas culturas en el otro territorio”, dice Paolo sobre su proyecto, que se materializó en Chile en el año 2013 y en Italia durante el 2015.

 

Paolo Primavera y Alice Rifelli | FOTO: unlibrotiralaltroovveroilpassaparoladeilibri.it

 

Relata que cada pedazo de este puente está hecho de libros que dan fe de la diversidad y que  dan valor a su concepto: “Es un bien sagrado. La sociedad, al menos una sociedad que quiera llamarse contemporánea, tiene que aprender a respetarla, a construir desde la diversidad con empeño, esfuerzo y lucha”.

Pero, ¿cómo se inserta esta propuesta en el mercado editorial chileno de 2013?, “con desfachatez” dice sin miramientos, y resalta con mucho énfasis la importancia de presentarse en círculos consolidados cuando eres, digamos, el nuevo: “Tuvimos la suerte de caer bien a las editoriales, de hecho, luego conformamos la Cooperativa de editores de la Furia y eso derivó en profundas amistades. Nos abrieron las puertas de sus vidas y experiencias, nos acompañaron y aconsejaron en el oficio, nos dieron libre acceso a sus conocimientos y praxis”, argumenta Paolo.

De esta inserción también nació una unión con Raúl Hernández, quién es colaborador de la editorial y el responsable de Canción callejera, su colección de poesía femenina.

Paolo Primavera reconoce también el gran valor del trabajo de los libreros en el mostrar las publicaciones independientes y también el cariño de los lectores: “Son muy cercanos a nosotros, siempre están atentos a las novedades y eso nos hace sentir bien, que hacemos las cosas bien”.

Sin embargo, lectores fieles no es igual a liquidez, la edición –y sobre todo la independiente– requiere de trabajo arduo y constante: “Ojalá que un día, el más cercano posible, todos los que nos dedicamos a esto podamos vivir de ello. Mientras tanto, seguimos con cariño y valentía”, finaliza.

El catálogo

En Edícola creen firmemente que el país forma el pensamiento del autor, las obras que escogen para su catálogo son, entonces, las que reflejan el pensamiento del autor y por ende del país.

Sus autores demuestran maestría en la construcción del estilo propio, con libros que testimonian diversos aspectos en nombre de la diversidad, que describen las sociedades en las que vivimos y que al mismo tiempo son temas universales; la definición de la memoria de la mano de Nona Fernández y Alejandra Costamagna, la construcción de lo cívico, con Lola Larra, Andrés Montero que testimonia la importancia de la narración oral tan característica de Chile, Natalia Berbelagua y su universo de las perversiones humanas, Claudia Apablaza y la búsqueda de la tranquilidad dentro de esta modernidad, Claudio Morandini y la soledad, el desarrollo de las relaciones filiales con Silvia Ferreri.

 

 

“Ver crecer los catálogos con autores noveles y consagrados es un gran logro y satisfacción, y los premios que hemos recibido han sido un golpe de alegría para todos”, declara Paolo Primavera. Edícola ha recibido el Premio Andersen 2019 para Al sur de la alameda, de Lola Larra  y Vicente Reinamontes, el Premio Letterario Internazionale della città di Siena para Chilean Electric, de Nona Fernández, el Premio Mejor Obra Literaria 2018 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y  el Premio Liberi di Scrivere 2017 con Los años de Allende en su edición italiana.

Lo que viene

Edícola comenzará el 2021 con novelas: Antes que otros te lo digan, de Marino Magliani y Vinpeel de los horizontes, de Beppe Millanta ambas traducidas por Macarena García Moya, y En la cueva (título provisorio), de Gabrielle Filteau-Chiba con una traducción de Galo Ghigliotto.

Elefante

Instagram: @elefante.ed

La editorial chileno-argentina Elefante ha vivido este proceso a la inversa, su equipo editorial inicial se conformaba únicamente de chilenos que vivían en el país y cuya idea original era publicar a las voces que surgían, nuevas, desconocidas. Pero una estadía en Buenos Aires durante el  2016 cautivó a José Rocuant, quien junto a la argentina María Florencia Rúa llevan hoy a Elefante.

Dice que todo lo concerniente a literario, a las maneras de hacer y al artificio del lenguaje en Buenos Aires lo llamó y lo encandiló, entonces al volver trabajó aún con más ahínco en el oficio editorial y la binacionalidad se fue dando en el camino. Comenzó a publicar textos argentinos por razones sencillas: era lo que le gustaba, lo que tenía a mano, lo que no había en Chile y lo que quería que se leyera.

Ahora están en Argentina y es allá donde han debido insertarse como editorial de otro país. La integración, como todo proceso, está siendo lenta y la pandemia ha agudizado eso. “Estos nuevos libros serán impresos acá y se distribuirán primero acá porque es donde estamos viviendo, es un camino muy largo a recorrer, pero lo vamos a lograr”, asegura José, decidido. Coincide en que las dificultades en el oficio son principalmente económicas, pero que hasta ahora y por suerte han podido sortear esos momentos.

 El catálogo

Elefante tiene los ojos puestos en textos con visión política y convocante. Hacen libros con el objetivo de intervenir en el espacio cultural y por eso mismo aprovechan cada espacio posible para hacer y entregar libros más accesibles: “Nos gustaría mejorar el acceso al libro, que es muy pobre, pienso que ahí debemos intervenir como agentes culturales. Por supuesto que todo siempre dependerá de los costos de producción, pero en definitiva siempre estamos buscando maneras de lograrlo”, comenta José Rocuant.

 

 

Hasta ahora el catálogo de Elefante está compuesto únicamente por voces femeninas argentinas: Weiwei, de Agostina Luz López, Matate amor y La débil mental, el par de Ariana Harwicz, Agosto, de Romina Paula, Los accidentes y Los viajes de Ulises, ambos de Camila Fabbri, La coma y Costra seca,  de María Florencia Rua, “escogemos lo que nos llama”, explica José al respecto y resalta que no están cerrados a publicar a hombres u autores de otras nacionalidades: “Queremos empezar a rescatar trabajos de autores de otras lenguas, autores ya fallecidos, al mismo tiempo que descubrimos nuevas voces. También queremos publicar libros que salgan de nuestras convocatorias”, agrega.

Lo que viene

Recientemente salió publicado Montaje, una antología digital de distribución gratuita que se acopla a las circunstancias actuales, para ello contactaron a autores que están leyendo actualmente y el resultado ha sido tan positivo que están estudiando extender la serie. “Hay algunos comportamientos pandémicos que van a permanecer. Así que hemos decidido tener un ojo puesto a lo que pasa virtualmente y no soltarlo”, dice José con la seguridad que le ha dado la respuesta de los lectores ante la iniciativa.

En este ciclo 2020-2021 Elefante viene con propuestas variopintas; Los buenos deseos, un poemario de Eugenia Pérez Tomas, una traducción a una poeta norteamericana, las novelas Las criaturas, de Laura Sbdar, y una versión extendida y definitiva del Frenesí del conejo universal, de Diego Materyn.

 

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