Olivia, una ciudadana del mundo

Olivia 5

Luego de ocho ediciones y una serie de televisión, la cerdita más popular de la LIJ es una reconocida admiradora del mundo cultural. Junto a su familia, ha recorrido distintos países, conociendo grandes obras de arte e imitado a las mujeres más importantes del mundo artístico y social. En este artículo, hacemos un breve recorrido por estos hitos y nos imaginamos qué haría Olivia si viniera a Chile.

Por Óscar Saez, director de BV Egaña.

Se escucha la música de la orquesta y en medio de un magnífico pas de deux, en uno de los teatros más importantes del mundo, el Metropolitan de Nueva York, Olivia aparece en medio de la función. Se equivoca de puerta y entra al escenario en vez de ir al baño como era su intención. Otra más de sus acciones divertidas que han sacado carcajadas a niños y adultos del mundo entero.

La vida cultural de Olivia es muy amplia e interesante. En el recorrido de los ocho libros que se han publicado de la serie, esta peculiar personaje recorre museos, visita teatros, se interesa en la música y la danza. Siempre tiene cerca imágenes de importantes mujeres que contribuyeron en cambios sociales o artísticos.

Su creador, Ian Falconer (EEUU, 1959), pone especial interés en que la cerdita sea un agente de promoción cultural y busca, de esta forma, expandir el horizonte formativo de los pequeños lectores —y de los no tan pequeños también—.

Falconer es escritor e ilustrador, estudió historia del arte en la Universidad de Nueva York, pintura en la Parsons School y en el Instituto de Diseño Otis. Ha trabajado en diseño de escenografía y vestuario en instituciones tan importantes como el Ballet de Nueva York, la Ópera de San Francisco y el Covent Garden, de Londres. En medio de su agitado mundo artístico, imaginó por primera vez el personaje de Olivia como un cuento de regalo para su primera sobrina, que tiene el mismo nombre que la genial protagonista.

Si Olivia fuera chilena y socia de Biblioteca Viva —eso sin duda—, su Pasaporte Cultural se llenaría muy fácilmente: es una ávida lectora, atenta asistente a exposiciones y participativa espectadora de conciertos.

Olivia y las obras maestras del arte

En Olivia (FCE, 2001)  podemos dar cuenta que su pintura favorita es Ensayo de un ballet en el escenario, del francés Edgard Degas, impresionista destacado por sus obras de bailarinas de ballet. Cuando llueve, Olivia va al museo  directamente a ver alguna de las obra de esta serie.

 

 

Dueña de un espíritu siempre creativo, Olivia busca de alguna forma dialogar con las obras que va conociendo, como cuando cree que podría hacerlo mucho mejor que Jackson Pollock al ver su obra Ritmo otoñal # 30. Pollock  es un artista norteamericano  famoso por crear chorreando pintura sobre el lienzo. Para demostrarlo, la cerdita hace el intento creando una obra parecida en su casa.  En Olivia la espía (FCE, 2018), atenta a las conversaciones de los adultos, pretende camuflarse en una pintura de Mark Rothko, pintor nacido en Letonia, integrante del movimiento del expresionismo abstracto, quien buscaba generar experiencias místicas en la contemplación de sus obras.

Ritmo otoñal # 30 | CRÉDITOS: metmuseum.org

Olivia y los grandes monumentos

La cerdita también recorre diferentes lugares cargados de historia. En Olivia en Venecia (FCE, 2011), como todos los turistas que visitan Italia, junto a su familia se maravillan con la ciudad de los canales, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y bueno, también la destruyen un poco. También, con un espíritu siempre soñador, Olivia frecuenta en medio de la noche  escenarios exóticos cuando su madre la despierta en medio de una fantasía montando un camello encima de la pirámide de Egipto. Es lo que se puede observar en Olivia y el juguete desaparecido (FCE, 2004).

Olivia y sus heroínas

Olivia es una fanática de la danza, se inspira y rinde homenaje a la bailarina y coreógrafa Martha Graham pegando un afiche en su habitación y realizando una performance en su honor. Graham fue una innovadora de la danza, exploró lo espiritual y emocional como eje principal de esta disciplina. Esto lo podemos ver en Olivia y las princesas (FCE, 2013) y Olivia y el juguete desaparecido.

En Olivia salva el circo (FCE, 2002) observamos que en la cabecera de su cama tiene una fotografía de Eleonor Roosevelt, escritora, activista y política que impulsó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Qué desafío sería invitar a Olivia a Chile y mostrarle el rico panorama cultural de nuestro país, sin lugar a dudas, disfrutaría de una función de ballet en el Teatro Municipal, observaría muy atenta las colecciones fotográficas de Paz Errázuriz o Sergio Larraín en el Museo de Bellas Artes o soñaría con haber sido una musa para Claudio Bravo, todo mientras da un paseo por Santiago, de sombrero y anteojos negros, sin soltar nunca su elegante cartera roja.

 

Gracias Amanda S. por tu ayuda 😉

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