Perspectiva femenina: mujeres en la historia de la fotografía

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Durante siglos las mujeres nos hemos visto relegadas bajo lógicas de subordinación y al servicio del hombre, siendo marginadas de diferentes disciplinas artísticas. En la fotografía, el rol de la mujer se ha traducido como modelo-objeto y como sujeto-activo mediante la documentación, producción, creación y dirección. Las mujeres han logrado introducirse en este mundo, derribando cánones, abriéndose a estos espacios dentro de la esfera pública y privada, desde la posición como artista, como creadora, como testigo.

Por Mackarena López.

En la Primera Guerra Mundial, comenzaron las mujeres a salir a las calles y retratar con fotografías los horrores de la guerra. No obstante, su trabajo como reporteras se vio dificultado por diferentes medios de prensa, que preferían seguir trabajando con fotógrafos hombres por la calidad y el prestigio que esto conllevaba. En este contexto, destaca el trabajo de Gerda Taro (1910-1937) la que se transformó en la primera reportera gráfica de guerra y la primera en morir en combate. Junto a su pareja Endre Erno Frieddmann, fotografiaban bajo el seudónimo de Robert Capa, generando cierta confusión respecto a la autoría fotográfica de cada uno. Esta historia la podemos ver retratada en el cómic Capa. Estrella fugaz (Blume, 2017), que le dio vida el ilustrador y dibujante francés Florent Silloray.

Por otra parte, mujeres como Consuelo Kanaga (1894-1978), destacan dentro de este período, siendo aceptada y validada como la “primera mujer fotorreportera” de la época, donde destaca su trabajo documental de personas afroamericanas, enalteciendo con gran sutileza su admiración por la figura humana. La escritora Barbara Head Millstein, junto al ilustrador William Maxwell, en 1992 publican la biografía Consuelo Kanaga: An American Photographer (1991) rescatando su historia y la herencia fotográfica que nos dejó, mostrando  incluso algunas obras inéditas hasta ese entonces.

Fotografía de Consuelo Kanagan, 1963.

La fotografía publicitaria, como la conocemos hoy en día, se ha ido transformando con el paso de los años, intentando satisfacer las demandas del mercado. Durante la segunda mitad del siglo XX cobró mayor fuerza, sobresaliendo el trabajo fotográfico de Louise Dahl-Wolfe (1895-1989), el que destacó por potenciar la luz natural en sus modelos, mediante el uso de reflectores y el manejo con gran precisión de color, evidenciando el glamour, la elegancia, sutileza y feminidad de la época.  Oliva María Rubio, John P. Jacob y Celina Lunsford en la biografía Louise Dahl-Wolfe. Con estilo propio (La fábrica, 2016) nos muestran a través de una selección de fotografías en blanco y negro sus trabajos más destacados entre 1930 y 1980.

En la segunda mitad del siglo XX, por medio de la lucha de diferentes movimientos feministas, los cuerpos, comenzaron a transformarse en emblemas de lucha, de denuncia ante las injusticias, atropellos y evidencias de los modelos impuesto por la sociedad patriarcal.  Asimismo, las mujeres también cumplen el rol activo como fotógrafas y documentalistas de este proceso.  Evidenciaron por medio de la fotografía los actos de barbarie a las cuales nos hemos visto expuestas durante siglos, como una forma de alzar la voz ante un sistema opresor.  En esta oleada, destaca el trabajo de Francoise Demulder la cual fue la primera en ganar el premio de fotoperiodismo World Press Photo  con una fotografía realizada en 1976, en el barrio de Karantina, en plena guerra del Líbano, donde una mujer palestina suplica a un soldado poner un alto al fuego, mientras el resto de las personas huyen despavoridas, buscando la forma de sobrevivir.

También destaca el trabajo de Diane Arbus (1923-1971) fotógrafa que se caracteriza por retratar las peculiaridades de las personas, con la intencionalidad de retratar la verdad de un mundo que para algunos puede resultar incómodo. Pretendía “normalizar” lo que era considerado raro, a los que eran excluidos y hasta repudiados por la sociedad.

Fotografía de Diane Arbus: Child with Toy Hand Grenade in Central Park, 1962

 

Por su parte, la fotógrafa Vivian Maier (1926-2009),  rescataba la cotidianidad, los rostros y acontecimientos en diferentes espacios. Su obra fue revelada de forma póstuma por John Maloof, ya que a lo largo de su vida, acumuló una gran cantidad de negativos sin ser revelados, asociando esto a su deseo por mantenerlo en el anonimato y como una posible afición. Maloof comenzó a vender sus negativos a un bajo costo por eBay, hasta que el fotógrafo y crítico académico Allan Sekula le solicitó que dejara de venderlos para que la obra de Maier no se siguiera dispersando. Se han publicado variadas obras que retratan la vida y el trabajo de esta fotógrafa.

Fotógrafas chilenas

Al situarnos en lo que ocurre a nivel país, los nombres de Paz Errázuriz, Carmen Ossa y Teresa Carvallo, entre otras, suenan con fuerza y destacan por su trabajo y estilo fotográfico. Estas mujeres se caracterizaron por utilizar la fotografía como un instrumento de resistencia, evidenciando y poniendo en cuestionamiento el rol “femenino” dentro de una sociedad caracterizada por primar e institucionalizar a la mujer desde la maternidad, la esfera doméstica y el mundo privado, superponiendo la mirada paternalista en las diferentes disciplinas artísticas, políticas, sociales y culturales.

Teresa Carvallo (1870-1935), desde temprana edad tuvo intereses por el dibujo y la fotografía, siendo una de las primeras en atreverse a retratar la cotidianidad,  la realidad de mundo campesino, haciendo a través de esta mirada visual un retrato de la “chilenidad” de la época. Por otro lado, Carmen Ossa (1940-2011), fue considerada una fotógrafa capaz de unificar lo estético y ético, según palabras del escritor Gonzalo Leiva, ya que esta mujer viajera y con una mente curiosa, a través de sus viajes retrató la cotidianidad de diferentes culturas, desde una mirada social y crítica, evidenciando su patrimonio cultural y geográfico. Se destaca su interés en el movimiento y la secuencia, y aquellas gestualidades de los rostros y los cuerpos.

 

Fotografía de Paz Errázuriz: Compadres, de la serie de personas 1987.

 

Paz Errázuriz también es reconocida por su trabajo y oficio a nivel nacional e internacional. Destaca la lucidez, seriedad y la estética utilizada en el retrato documental de rostros, del paisaje, y los territorios, rescatando con gran sutileza la belleza de los rostros comunes, de los espacios colectivos y privados. Es considerada la primera en plasmar una “ética para la fotografía chilena”, a través del retrato visual  de lo que no nos muestra la prensa y los aparatos de poder, mostrándonos lo que incomoda y se silencia.

Actualmente, la mujer sigue abriéndose en estos caminos que le han permitido posicionarse en un diálogo constante con diferentes disciplinas artísticas que la permiten entenderla desde su contexto histórico, social, estético, político, religioso, psicológico, artístico, científico.  No obstante aún faltan lugres que permitan socializar, reconocer y visibilizar el trabajo y la realidad de muchas mujeres silenciadas a lo largo de la historia. Con el trabajo de estas fotógrafas podemos evidenciar cómo se han ido posicionando de forma activa a través de este goce estético, desde la búsqueda por plasmar realidades más intimas, más cercanas, más reales. La sutileza y estilo fotográfico de cada una es único, pero nos permiten dar voz a esta búsqueda por abrir espacios a nuevos territorios femeninos, activos, críticos y conscientes.

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