Compadre Moncho

Reseña por Diego Muñoz, director de BV Tobalaba.

Doy fe: es fácil encontrarse con él. De hecho, son tres o cuatro las veces que lo he visto en el metro de Santiago. Tal vez por eso exista el mito de su ubicuidad, es decir, la capacidad de estar en todas partes al mismo tiempo. Otros, los creyentes más místicos, lo ven como una especie de talismán que anuncia buenos augurios a quienes se cruzan con él. Por su parte, la cultura del trasnoche, debido a su fama de mujeriego y a su habilidad para sortear hábilmente los terrenos del carrete sin plata, lo erige como un ídolo dorado al que admirar con devoción.

Tal vez lo único que sea cierto de todo esto, es que las redes sociales lo aman y crearon toda una mitología en torno a su figura. Y él sabe alimentar esto. Un buen ejemplo fue su aparición como cosplayer de Mr. Satán en el estreno de la última película de Dragon Ball. Y es que Adriano Castillo Herrera –actor, político y “mítico bolsero profesional”–, más conocido como el Compadre Moncho, es la materialización de esa expresión popular de ser “todo un personaje”.

Atentos a este fervor de las redes, los historietistas Sebastián Castro y Kobal, quienes trabajaron juntos desde 2009 en la saga político-apocalíptica Zombies en la Moneda (Mythica Ediciones), decidieron llevar más allá las aventuras de este héroe popular que tiene su origen en la sitcom nacional Los Venegas. ¿Cuál es el resultado de esto? Compadre Moncho: el cómic, publicado en diciembre de 2018 por Mythica Ediciones.

Para llevar a puerto este proyecto, los guionistas tomaron al Compadre Moncho y lo insertaron en dos universos alternativos. En el primero, un thriller de espionaje a la chilean way escrito por Kobal, lo vemos encarnando a un agente secreto que debe seguir la pista de otro ícono del trasnoche nacional, el mismísimo Negro Piñera. La misión será encargada por su hermano mandatario quien, desesperado por su repentina desaparición, acude a los servicios del agente especial MONCHO (acrónimo de Maestro Oficial Ninja Caballero Humilde Optimista). Mediante una fórmula política ya desarrollada en Zombies en La Moneda, el resultado es un James Bond criollo, con varios guiños a la cultura pop, que se lee con agilidad y entretiene.

En el segundo mundo alternativo –distopía sci-fi escrita por Sebastián Castro–, el lector será trasladado a un futuro apocalíptico en el que Chile ha sido arrasado y la imagen de Santiago como una ciudad turística y cosmopolita no es más que recuerdo remoto. En este relato se busca explicar uno de los poderes más complejos del Compadre Moncho: la capacidad de existir en todas partes en simultáneo. Es así como veremos al guaripola de los bolseros en esta historia titulada “Compadre Moncho: Inmortal”, como una suerte de Timecop que interviene, muy a su manera, en algunos capítulos emblemáticos de la historia de Chile.

Las líneas ilustrativas están a cargo de un experimentado dibujante mexicano, Hugo Aramburo, quien ya había trabajado con Sebastián Castro en la realización de Fausto Sudaca (Mythica Ediciones, 2015), adaptación gráfica de la obra de teatro de Omar Saavedra Santis, inspirada en Fausto, el clásico romántico de Wolfgang von Goethe.

En este trabajo, Aramburo, con pleno dominio de sus materiales, recurre a la tinta china para desplegar un trabajo de luz y sombra que recrea una versión remozada del Compadre Moncho, alejada de la imagen icónica grabada en el imaginario colectivo nacional, pero que se justifica totalmente con el concepto de personaje de acción propuesto por los escritores.

¿Y qué dice Adriano Castillo Herrera –encargado de personificar de por vida al Compadre Moncho– acerca de la idea de llevar a su personaje al mundo y los códigos de la historieta? Me apuro a responder que está fascinado, tal como lo evidencian las siguientes palabras publicadas en un medio web: “Obviamente les dije que sí po, si es pa’ mí un honor que artistas jóvenes se fijen en uno”.

Así que dedo para arriba para Compadre Moncho: el cómic. No obstante, en futuras ediciones se agradecería una mayor extensión en los relatos, ya que lejos de sentirse cerrados, el lector se queda con un gustito a continuará y a puntos suspensivos. Y así debería ser, porque su protagonista sigue dando  material: no fue hace mucho que prendió las antenas de sus seguidores en internet cuando, ante la lluvia de pifias que recibió Piñera en el reciente concierto de Paul McCartney, se autoproclamó presidente encargado de Chile.

¿Qué más decir? Un crack.

Autor: Castro, Kobal, Aramburo

Editorial: Mythica Ediciones

Año: 2018