Constitucionario

Por Katherine Cáceres Seguel, Biblioteca Viva Los Ángeles

“¿Qué es una Constitución? ¿De qué trata? ¿Tiene que ver con nuestras vidas? ¿Tiene que ver con personas como nosotros, con nuestros familiares y amigos? ¿Tiene que ver con los niños, con los jóvenes?” Son estas preguntas las que abren la puerta al Constitucionario, libro en formato diccionario que se lanzó, junto a una serie de otras iniciativas impulsadas por el gobierno de Michelle Bachelet, como contribución al avance hacia una Nueva Constitución para Chile.

Estamos ad portas de un momento histórico en nuestro país, y enfrentarse a un documento como la Constitución no es tarea fácil. Su lenguaje técnico, los conceptos de alto nivel de abstracción y un sinnúmero de precisiones, hacen del acercamiento a este texto una tarea compleja. Sin embargo —tal como sucede con otras obras—, acciones de mediación tales como charlas, conversatorios, talleres, entre otras, han logrado que este documento sea actualmente mucho más cercano a las personas y a sus conversaciones cotidianas, sobre todo en el último tiempo.

Pensar en la infancia dentro del proceso político que atravesamos ha sido un desafío, sobre todo en el marco de la crisis sanitaria que ha causado la interrupción de las clases presenciales durante este año ¿Cómo incorporamos a los niños y niñas al debate? ¿De qué manera se puede aterrizar en lo concreto este aparato gigante en el que se manifiesta lo que hoy entendemos por democracia? En ese contexto, esta obra de pequeño formato se transforma en un material didáctico de gran alcance al incorporar los lenguajes de los nuevos medios y teniendo como centro la visualidad con las ilustraciones de Montt.

 

Alberto Montt, diseñador gráfico y artista visual, conocido por obras como Dosis Diaria, se entrega a la tarea de graficar los conceptos cívicos en este animalístico diccionario constitucional que va de la A a la Z. Ilustra conceptos como “amistad cívica”, “bien común”, “identidad”, “respeto”, “xenofobia”, y varios más que nombramos muchísimo y que, sin embargo, son de escurridiza definición.  El análisis de las imágenes requiere su propio apartado, por cierto. Aún así, podemos mencionar el uso de la metáfora zoomorfa de los animales de la selva —ampliamente conocida en el mundo de la infancia y de la política— para representar en imágenes las definiciones. En este sentido, más que pensarlas para la infancia, las ilustraciones cumplen un rol clarificador para todas las edades con una perspectiva intergeneracional.

Una de las definiciones presentes en este libro dice así:

Constitución: La llave maestra de nuestros derechos y libertades, tan poderosa que ninguna ley o regla la puede contradecir. La Constitución es la que establece las principales instituciones del país, cómo se van a relacionar los poderes con las personas, y qué derechos y deberes tenemos. Es la madre de todas las leyes de un Estado, y ya sabemos que las madres son MUY importantes.

 ¿Qué recuerdos tendrán los pequeños humanos de este proceso histórico del que somos parte? Si el lenguaje crea realidad, nombrar se torna una herramienta poderosa, sobre todo desde el reconocimiento de aquello que parece lejano y sin sentido cotidiano, y que queda en la memoria. Desde ahí, el texto visual de Montt sin duda resulta un elemento de cercanía a conceptos de lo político, que además se sirve del código de la viñeta traído del mundo del cómic, al agregar pequeñas frases que representan los elementos de diálogo entre los personajes del animalario que compone este universo cívico.

 

 

Este libro contiene un alto valor didáctico, materia prima que en manos mediadoras aportaría al desarrollo de un espíritu crítico, abriendo la posibilidad de repensar las formas de convivir en sociedad. Así, y en palabras de Nona Fernández encontradas en su artículo Constitución Culebra, podríamos hablar de una Constitución “que incluya las voces de la ciudad y del campo, de la cordillera y de la costa, de cada una de las regiones. Que sume las de los pueblos originarios, la de los inmigrantes, la de los niños, jóvenes y viejos […]”.  Superar visiones adultocéntricas, acercando lo cívico a los niños y niñas, resulta fundamental en este momento de la historia de Chile, con miras al país que queremos habitar a futuro. Hacerlo a través de un lenguaje ameno o pensando en otras formas de comprender las abstracciones —menos logocéntricas tal vez— son algunas de las posibilidades.

El Constitucionario ve la luz el año 2015, año en el que tuvo una amplia distribución gratuita en establecimientos educacionales del país. Actualmente es posible su descarga liberada, en formato PDF, desde la página web www.constitucionario.gob.cl; además, en este sitio se puede acceder a una serie de recursos interactivos. Esta versión digital incorpora la multimedialidad y multimodalidad al libro impreso en papel, ya que al ingresar a dicha web podemos notar cómo convergen juegos de memoria, videos explicativos de algunos de los conceptos y diversos afiches con las ilustraciones del libro, con claro énfasis en los niños, niñas y adolescentes como público al que va dirigido.

La discusión sobre la necesidad de la educación cívica sigue vigente, y entendernos como una especie inherentemente social, que requiere parámetros de organización, no es algo relativo solo a los procesos de cambios de Constitución. Cuando tomé por primera vez este diccionario disfruté muchísimo de los trazos ya conocidos de Montt, mantuve mi diálogo con las definiciones desde distintas perspectivas y me quedé con una de las frases que más me hizo sentido, por su profunda síntesis democrática: “Y lo más lindo del votoes que todos valen lo mismo”.

 

Autor: Gobierno de Chile | Ilustraciones: Alberto Montt

Editorial: Gobierno de Chile

Año: 2015