Las chicas son de ciencias

“El mundo está lleno de superguerreras que no se aguantan”, se puede leer en la introducción de Las chicas son de ciencias. 25 científicas que cambiaron el mundo, escrito por Irene Cívico y Sergio Parra e ilustrado por Nuria Aparicio. Un libro que muestra cómo las mujeres se las han arreglado en distintos contextos históricos para enfrentar una sociedad dominada totalmente por hombres, enfrentamiento del cual salen victoriosas pues, lograron –pese a todo– instalarse en la historia, en este caso, a través de importantes descubrimientos científicos.

Un libro que cumple un triple objetivo, porque además de ser un aporte a la divulgación y educación de la ciencia desde la literatura infantil, es también reivindicativo de temas sociales, poniendo en valor al género femenino y su lucha por la igualdad. Y lo hace a través de la construcción de 25 perfiles de mujeres instaladas en una línea de tiempo, que abarca desde la Grecia del siglo IV a. de C., hasta el reciente año 1963, todas acompañadas de un atractivo y colorido retrato ilustrado. Es también, entonces, un libro de historia que hace un recorrido por distintas épocas haciendo una revisión de la sociedad patriarcal.

Así conocemos a mujeres como Agondice, quien según se cuenta, sería la primera médica conocida de la historia y que hace miles de años tuvo que disfrazarse de hombre para poder ejercer la disciplina que más le apasionaba, hasta la iraní Maryam Mirzakhani, quien en el 2014 recibió la Medalla Fields, convirtiéndose en la primera mujer en ganar este premio equivalente al Nobel de Matemáticas.

Las chicas son de ciencias –que es la continuación de un libro anterior titulado Las chicas son guerreras–cuenta con una postura clara, pues en su narración no cabe ninguna duda que se posiciona desde el feminismo, planteando una aguda crítica social a través de un lenguaje simple y de fácil lectura. Se convierte así en un libro sumamente contingente, en la línea de las demandas civiles que en la actualidad millones de mujeres han instalado a través de masivas manifestaciones públicas que exigen igualdad de género. Lo que lo hace ideal para lograr que las niñas reflexionen sobre las injusticias y el valor que tiene luchar por sus ideas y sus sueños porque, tal como se consigna en una de sus 117 páginas, “a pesar de los prejuicios y algún que otro ignorante que queda por el mundo, las chicas pueden hacer todo lo que se propongan”.

[Reseña por: Diego Hidalgo, periodista y encargado de comunicaciones Biblioteca Viva]