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Las mujeres de Ravensbrück

Reseña de Yasna Sagredo, mediadora de lectura BV Tobalaba.

¿Cómo relatar el horror vivido en un campo de concentración? Cuando hablamos de la II Guerra Mundial y sus consecuencias a nivel humano, se viene a la cabeza toda la industria cultural hollywoodense que ha abordado el horror en la pantalla grande. También existe una producción intelectual desde la historia y las ciencias sociales, cuyos aportes están dirigidos a construir una sociedad que valore la democracia y rechace los discursos y acciones de odio. Sabemos de prisioneros políticos, entre ellos judíos, comunistas, homosexuales, gitanos, católicos, testigos de jehová, discapacitados, entre otros, y al mismo tiempo que se difunde una verdad histórica, luchamos contra las voces que niegan la existencia de los campos de exterminio o Lager.

El libro Las mujeres de Ravensbrück (Lom, 2010)  cumple con dos criterios necesarios para complejizar el estudio histórico, el primero es que rescata la historia de mujeres, en este caso italianas deportadas y, el segundo, el sitio al que fueron confinadas, que padece el olvido de las narrativas históricas. Ravensbrück, en su origen,  fue el único campo de concentración para mujeres.

Ante la particularidad de este campo de concentración, la autora pregunta si existe alguna cualidad “femenina” en la manera de vivir el horror, en el sentido de la existencia de una intersección entre ser mujer y víctima de la guerra, asumiendo que los oprimidos –hombres y mujeres– construyen una subjetividad desde su padecer, que se traduce en sensibilidades y autoconciencia de las que el opresor carece y que en el caso de la mujeres, como sujetos de historia, vivencian la violencia de género desde mucho tiempo antes que la II Guerra Mundial.

 

Mujeres sobrevivientes del campo de concentración de Ravensbrück.

 

Así mismo rescata el interés de analizar este caso, no solo desde un enfoque feminista, sino que, además, cruzarlo desde una perspectiva de clase. Esta última mediada por la formación política de las deportadas y su papel de resistencia ante un ejército al mando de un país que practicaba una racionalidad capitalista, sustentada en la explotación esclavista del que podía producir y el exterminio de los débiles, que en el caso de Ravensbrück, eran las enfermas y ancianas. Una vez liberadas del campo de concentración al final de la guerra, sus testimonios padecieron de la crítica y la indiferencia que las culpabiliza de toda la violencia política y de género vivida.

Este libro fue el resultado de los esfuerzos por reunir testimonios de mujeres italianas de diversos orígenes, burguesas, católicas, socialistas, entre otras que fueron deportadas al campo de concentración, en un interesante proceso de intercambio de información que no hizo fácil la transcripción de las entrevistas, narraciones orales y documentos originales de la época.

Conocer los hechos ocurridos en el campo de concentración de mujeres es imprescindible para tensionar la historia oficial y saber que la memoria histórica se disputa. Pero también lo es para conocer todas las formas de opresión y exclusión que existen ochenta años después del inicio de la II Guerra Mundial. El Lager, el campo de concentración de la época, puede estar representado hoy en día en otras formas de violencia segregadora que urge reconocer, desde miedos infundados a comunidades étnicas y extranjeras,  sociedades o instituciones carcelarias hasta guetos de pobreza o zonas de sacrificio, que son lugares en los que la autonomía y calidad de vida de las personas se pauperiza.

Finalmente y a modo personal, la II Guerra Mundial debiese ser una de las lecciones mayores de nuestra historia y una de las que más nos avergüence por sus consecuencias humanas –junto a las dictaduras latinoamericanas de los 70’s– propiciadas por acciones, discursos y políticas de odiosidad contra las diversidades sociopolíticas. Ver más allá de la violencia explícita, identificar todas las formas de exclusión posible y  como dijo Ana María Bruzzone, una de las autoras de este libro, “criticar y autocriticar despiadadamente, aprender a no ceder y a rebelarse siempre… respondiendo con dureza si es necesario, es hoy día más necesario que nunca”.

 

Las mujeres de Ravensbrück
Ana María Bruzzone y Lidia Beccaria Rolfi
LOM, 2010

Autor: Ana María Bruzzone y Lidia Beccaria Rolfi

Editorial: LOM

Año: 2010