Mi amiga Gladys

Por Fernanda Jofré Villalobos, Subdirectora Biblioteca Viva Los Ángeles 

«Yo no estoy ni ahí, no me gusta la gente que habla de literatura, me aburre», fueron algunas de las palabras dichas por Pedro Lemebel (Santiago, 1952) al productor Luis Méndez Schroth en una entrevista para el programa Trazo mi ciudad de canal 13C, en el año 2011. No obstante, muchas son las personas que han leído, releído y comentado los manuscritos de este querido escritor y artista visual chileno. Mi Amiga Gladys (Seix Barral, 2016) es una obra póstuma que viene a sumarse a Loco Afán. Crónicas de sidario (LOM, 1996), De perlas y cicatrices (LOM, 1998), Zanjón de la Aguada (Seix Barral, 2003) y Adiós Mariquita linda (Editorial Sudamericana, 2004), por mencionar algunas de sus publicaciones.

«Me acuerdo de ella y me cuesta asumir su partida. A veces despierto en la mañana,  tomo el teléfono y me quedo con el vacío de saberla ausente», son las sentidas líneas que Lemebel escribe para su amiga Gladys Marín, quien fuera profesora y activa dirigente política del Partido Comunista.

Sergio Parra y Alejandro de la Fuente fueron los encargados de continuar con el trabajo inconcluso de Lemebel, logrando finalizar un libro que está compuesto por fotografías y diez crónicas escritas por Pedro, en las cuales hace referencia a las anecdóticas experiencias vividas con una de las mujeres que él señaló más importantes y queridas en su vida. Fiel a su estilo, con sinceridad, humor y sarcasmo, narra el lado B de periodos de campañas políticas, vivencias en el tras bambalinas de entrevistas radiales y televisadas, las celebraciones dieciocheras y el vacío que se genera ante la partida de un ser querido.

Una vez una persona me dijo que todos deberíamos leer a Lemebel, y siguiendo sus palabras descubrí todo un mundo. Pedro y Gladys lograron unir públicamente algo que en esos años era inimaginable y controvertido: el comunismo y la homosexualidad. Ambos se sentían orgullosos de lo que eran. Su vida fluctuó entre las tristezas de ella, buscando respuesta a ¿dónde están los detenidos desaparecidos?; y las de él, con el dolor que le produjo la pérdida de su madre; pero también con sus alegrías tras la proclamación de ella como candidata a presidenta de la República, esperanzados ambos en poder ver su anhelado rojo amanecer. No tenían problemas en acompañarse, fotografiarse o darse un beso delante de todos. Su amistad no tenía límites. 

Mi Amiga Gladys sin duda es un libro que nos lleva a reflexionar sobre lo que las personas están dispuestas a transar ante una amistad; nos hace palpar el cariño incondicional, lo que en su caso también se logra percibir a través de sus escritos y de diversos registros audiovisuales existentes, donde se les puede ver marchando tomados del brazo por las calles santiaguinas.

Las crónicas que se presentan en la obra fueron escritas entre los años 1999 y 2006, pero su contenido no dista mucho de lo que sucede en la actualidad: personas creyentes en santos y participando en sus festividades —esperanzadas en que se concrete el favor solicitado—; fonderos pensando en un nombre atractivo que cautive a la audiencia; personas asistiendo a algún concierto, u otro evento, solo por cumplir con una amable invitación; amigos que se llaman sin importar la hora para compartir noticias y novedades; personas que tienen que enfrentar el duelo ante la dolorosa pérdida de ese amigo que partió antes, dejando abierto un portal lleno de dudas e incertidumbres porque nunca se está preparado asumir la ausencia. Y esas personas que exigen a viva voz dignidad y justicia.

 

Mi amiga Gladys
Pedro Lemebel
Seix Barral, 2016

 

Autor: Pedro Lemebel

Editorial: Seix Barral

Año: 2016