Resistencia de la memoria: breve acercamiento a la fotografía de Luis Poirot

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El papel fotográfico y la tinta es información, construyen un proceso a través de la mirada intencional del fotógrafo. Ante esto, el trabajo de Luis Poirot es un documento innegable que nos conecta con una sociedad llena de esperanza y su trabajo es la piedra angular de la memoria de Chile, conectando el pasado desde el presente y reconstruyendo la historia de nuestro país.

Por Catalina Hernández y Nathalie Labbé, mediadoras de lectura | Foto: Extraía de Revista Santiago

Testigo privilegiado del apogeo cultural que se vivió en Chile durante los años 60 y 70. Su lente ha estado en el momento exacto, su registro personal es parte de la memoria colectiva de nuestro país. Se define como autodidacta, con un trabajo centrado en la fotografía análoga en blanco y negro.

Los inicios de Luis Poirot como fotógrafo nacen desde el teatro, como parte de un registro documental de actores y dramaturgos. Estudió por tres años el arte de las tablas en la Universidad de Chile. Posterior a eso, ganó una beca para estudiar en Francia y tras su regreso al país, en el año 1964, da inicio a su carrera fotografiando el trabajo del que había sido su grupo, el Ictus. Estas primeras fotografías se realizaron sin mucho conocimiento técnico. Allí buscaba preservar aquellos momentos, logrando capturar lo efímero de la escena teatral, instantes que no duran más que un segundo. Poirot, a través de su lente, atrapa estos instantes para resguardarlos del inclemente paso del tiempo.

Tras esta enérgica y fecunda época, Luis Poirot comienza a ir más allá de las tablas. Durante la Unidad Popular fue fotógrafo oficial de la campaña de Salvador Allende, en este proceso fotografió a campesinos y trabajadores, explorando las esferas de la sociedad de nuestro país, convirtiendo su trabajo en un enérgico espejo de la vida chilena de los años setenta. Días después al Golpe de Estado en Chile, hace una de las fotografías más destacadas a las ruinas del Palacio de La Moneda, luego de ser bombardeada el 11 de septiembre de 1973.

 

 

La fotografía de Poirot actúa como una narración contada con cierta intencionalidad y quienes accedemos a ella podemos ser parte de una realidad pasada. Desde aquí se hace preciso cuestionarnos en qué medida estas imágenes constituyen nuestra realidad actual, qué imágenes se eligen y se recuerdan.

Las icónicas fotografías de Salvador Allende, Víctor Jara, Fidel Castro, diversas manifestaciones y el Palacio de La Moneda bombardeada salieron desde la cámara fotográfica de Luis Poirot.

Retratos del exilio

Tras el inicio de la dictadura, y durante su vida en el exilio, Luis Poirot explora una nueva arista como fotógrafo: los retratos. Estas fotografías de amigos, artistas y personas que pasaron por la casa del fotógrafo en España no están exentas del ojo teatral de Poirot, inclusive, ha señalado que ”la dirección de actores es el método por el cual conduzco al interlocutor a descubrir el misterio que oculta”  y buscar aquellos matices y luces que a simple vista no se logran detectar. A través de estos retrato Poirot busca preservar la imagen y la memoria de las personas, de aquellos que algún día no estarán más.

Trabajó como fotoperiodista en diversos medios de comunicación como El País de España, destacando su trabajo en manifestaciones y a diferentes políticos, esto le valió diversos reconocimientos como el Press Photo España en  los años 1984 y 1985.

En 1982 vuelve a Chile de manera intermitente para fotografiar la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, la cual se encontraba cerrada por la dictadura. Con el permiso de Matilde Urrutia fotografía el hogar del poeta y comienza su primer libro: Neruda, Retratar la ausencia (Comunidad de Madrid, 1987).

 

 

Gracias a su vasta carrera ganó el Premio a la Trayectoria en Fotografía Antonio Quintana  el año 2016, otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Actualmente Poirot se encuentra realizando talleres y exposiciones con el fin de acercarse a las nuevas generaciones.

Recorrer los registros de Poirot significa recordar, volver a la memoria un periodo lleno de utopías, de efervescencia cultural y política. Cientos de personajes ligados a la cultura y movimientos sociales vuelven a vivir en sus fotografías. Cientos de imágenes del pasado vuelven para recordarnos que la memoria se resiste a perecer.

Para conocer más sobre el trabajo de Luis Poirot se puede visitar la página web luispoirot.com y seguir su Instagram @luispoirot

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