Saga chilena de fantasía épica es presentada en BV Tobalaba

Las cenizas del juramento

El historiador y escritor conocido bajo el seudónimo Joseph Michael Brennan, conversó con nosotros de “Las cenizas del juramento” – primera parte de una trilogía editada por Penguin Random House – obra que presentará en un conversatorio abierto a todo el público, el jueves 16 de junio a las 19.00 horas, en la sede de Mall Plaza Tobalaba. Por : Tamara Alvarado H.

Comencemos por la historia que has decidido contar. Estamos frente a este viaje, al mismo tiempo físico y emocional, en el que Tahmuz, de 14 años, por razones que aún desconoce, debe partir hacia un paisaje pero también hacia una historia que hasta ese momento, le eran apenas intuidos. Y en el proceso, lo que va descubriendo es un mundo nuevo, pero también su identidad, su pasado y sus orígenes. Y podríamos decir que tal coyuntura es en buena parte la que compone el núcleo de la mayoría de las novelas fantásticas de la literatura infantil y juvenil. En ese sentido, cuál es el valor que le das a tu propio personaje, en su capacidad por generar una identificación con el lector.

El viaje aquí tiene un carácter si se quiere, iniciático. El personaje que vive en una cierta cotidianidad, protegida pero de alguna manera, mediocre, y que es sacado de esa situación para cumplir su destino. Se trata evidentemente de un tema que queda bien alojado en la literatura juvenil, y en la literatura épica y fantástica en especial, porque es un problema con el que los seres humanos se enfrentan desde muy jóvenes, casi intuitivamente. El adolescente necesita una serie de sucesos que lo ayuden a saber quién es. Encuentros, procesos, etc. Y el viaje, por definición, propone encontrarse con cosas nuevas, gente nueva, y en ese sentido es muy útil a tal propósito. Harry Potter, Narnia, El Hobbit, La materia oscura, de alguna forma son muestra de esta exposición del personaje, de su interioridad, al lector se le cuenta quién es y de esa forma, lo atrapa. Lo especial de Thamuz es que es un personaje extremadamente culto, que ha vivido en una biblioteca, y sin embargo, desconoce el mundo. Creo que una de las cosas interesantes que tiene es que conforme el libro se va desarrollando, uno lo encuentra enfrentado a ciertos desafíos que están muy influidos por la amistad que aquí se representa, pues en esta historia el protagonista no es el protagonista. La historia grande es la del príncipe Tarian, no la del muchacho que acompañaba al príncipe. Y los desafíos que se le presentan a Tahmuz y los que el lector encuentra cuando se le presenta a Thamuz, son los que la amistad de Tarian le van proponiendo. Y creo que la literatura de viaje es particularmente especial para eso, pues siempre te va presentando situaciones diferentes, va sorprendiendo al personaje y junto con él, al lector. Es un constante sacar al personaje de su zona de confort y, de alguna forma, es lo que nos sucede también a cada uno de nosotros en los momentos claves de la vida. Si Thamuz se hubiese quedado en la biblioteca de Doenal, ni él ni los lectores hubiesen podido descubrir cómo es.

Y de alguna forma entonces, es una invitación al lector a descubrir su propia épica, pues aunque es cierto que para cada uno de nosotros, el encontrar nuestra identidad es un proceso clave con el que fácilmente nos identificamos en la literatura, cierto es que también en la mayoría de los casos, en la vida real, ese descubrimiento no implica ninguna épica propiamente tal. Para Tahmuz es así. No hay épica en su vida y sin embargo, sus decisiones lo guían hacia esta tremenda aventura.

Sí, y precisamente esa es una de las cosas que me gusta de este libro. Evite muy conscientemente el cliché de la profecía. Tahmuz no está cumpliendo profecía alguna. Él no es “el niño elegido.” Su historia no es una historia que tiene que pasar, sino que está pasando porque él la está haciendo pasar. En este sentido, el tema del destino fue un para mí uno de los aspectos que traté con más cuidado y cariño. Sobre todo en su vínculo con lo religioso. Porque es una religiosidad sin religión. No hay cultos, no hay sacerdotes. Hay una especie de espiritualidad mainstrain, inspirada en la visión platónica de un orden celestial que se replica en la Tierra; y hay una visión menos mainstraim, que propone que detrás de todo hay un destino bueno.

Y respecto también a la idea del viaje, la recreación del paisaje, que llama mucho la atención. En uno de tus videos, explicas que este paisaje se homologa al sur latinoamericano, o africano. También la cordillera. Y por cierto, las ciudades. Pareciera que el paisaje tiene un rol protagónico en la historia. Qué nos puedes contar de su construcción, de su intención.

De alguna forma, una de las cosas más atractivas para el lector de este tipo de literatura es viajar. Conocer mundos diferentes del de uno, que son mundos hermosos, aunque sean desoladores, alarmantes. Tolkien lo decía, a un hombre de la civilización industrial le propones un bosque y ya siente un respiro que le hace falta. No necesitas decirle que el bosque da rubíes y esmeraldas, basta con decir que es un bosque y ya es novedad. Y así, lo que Las cenizas del Juramento tiene para mí, es la posibilidad de plantear algunos paisajes que me son francamente fascinantes. Los acontecimientos se resuelven entre dos tipos de paisaje: los urbanos, y los de alguna manera, indómitos. De estos últimos, las montañas son un espacio que, a excepción de en La Comunidad del Anillo, poco y nada ha aparecido en fantasía mainstream. Y era uno de aquellos paisajes que quise reinstalar. Por otro lado, las Tierras Desoladas son más o menos nuevas también, pues consisten en una mezcla entre la sabana africana y el oeste norteamericano. Hay búfalos y leones. Por supuesto que al lector asiduo las tribus cazadoras de bisonte le sonarán a La historia sin fin, en donde aparece la referencia a los indios sioux. Me parece tremendamente positivo incluir estas referencias que en general, no están, pues estamos acostumbrados al paisaje europeo en fantasía. En cuanto a los paisajes urbanos, destaco la Ciudad de los Sabios, pues esta fue creada por una solamente, y por ende, es una utopía. Pensé en esta cosa futurista del siglo XX en que se permitió a ciertos arquitectos, diseñar por completo, por ejemplo, la ciudad de Brasilia. Y esto tiene ese aire a la vez, fascinante y macabro, de vivir en una obra de arte, imaginada por una sola mente y que por lo tanto, es necesariamente hostil a todas las otras mentes, negando completamente la posibilidad de agregarle vida a eso, pues ya está lista. Es inmodificable. Es la ciudad la que determina la vida en ella.

En ese sentido, la historia que has decidido contar propone por ende, una correlación a una historia real, a acontecimientos que han marcado nuestra propia historia. Tolkien lograba hacer referencia a la Segunda Guerra Mundial, J. K. Rowling, al nazismo, Pullman a la historia de la Iglesia Católica. En este camino por utilizar la fantasía como forma de transmitir una realidad dada, tú también cuentas una historia: sobre política, sobre ciudades, sobre conceptos potentes, como la esclavitud, la libertad, la república. ¿Qué intención hay detrás de ello?

Para mí es una historia que trata sobre la libertad y sobre la amistad, dicho de forma muy simple. A nivel personal, es sobre cómo la experiencia humana se construye sobre relaciones libres, escogidas. Son estas las que van impactando la vida y la van determinando. Todas las relaciones que entabla Tahmuz a través de su viaje, construidas a partir de la amistad y la lealtad lo van construyendo en quien es. Esa es la microhistoria, si se quiere. Y la gran historia es la libertad, pero en eso no puedo entrar con mucho detalle sin dejar caer tremendos spoilers.

Evité conscientemente el cliché de la profecía. Tahmuz no está cumpliendo profecía alguna. Él no es “el niño elegido.” Su historia no es una historia que tiene que pasar, sino que está pasando porque él la está haciendo pasar.

En el contexto de la literatura infantil y juvenil, podríamos decir que este tipo de literatura no habita tan clara ni cómodamente en Chile. Somos conocidos por otros géneros y otros autores. Y sin embargo, llega a nuestro continente y territorio con el mismo éxito avasallador que obtiene en su tierra natal. Qué implica entonces que una obra como esta nazca aquí, pese a que evidentemente tus referentes habitan el género fantástico clásico europeo.

En dos niveles, por una parte he querido incorporar ciertas cuestiones que son del imaginario americano en mis bárbaros y mis paisajes. Sobre todo, América ha vivido el tema de la civilización y barbarie desde que existe para la mente europea. Los problemas al sur de Chile siguen siendo hoy los problemas de civilización y barbarie también, como conceptos, como estereotipos. Por otra parte, mi especialización académica en Historia Medieval, es de alguna manera, una declaración: al dedicarme a la historia universal, uno se declara universal. Nací donde nací, soy humano, soy descendiente de la civilización humana. Cuando yo escribo de esto no siento que estoy escribiendo sobre otra civilización, sino sobre mi civilización humana. Y creo que escribir este tipo de literatura, al igual que como hacer historia medieval desde Chile, es una contra-colonización, si se quiere. Es decir, yo también tengo derecho a mirarte, a observarte, a estudiarte, oh europeo, y yo reclamo ese derecho. Es cierto que América Latina no es conocida por este tipo de literatura, pues, como para el caso de la historia universal, hay cierto desdén. Creo por tanto que es necesario desacomplejarse. Uno puede entrar y salir cuando y a donde quiera. El problema me parece, es más para el crítico literario que para el escritor.

Y sin embargo, en términos de recepción, puede pesar mucho. En general, pareciera que los lectores están mucho más apegados al canon de lo que puede estarlo el mismo crítico.

Es cierto, pero creo que pasa más con lectores adultos que con los más chicos. Hay una sana ignorancia ahí respecto de estos cánones. Aún no aprenden el prejuicio de que América Latina tiene que producir pura literatura social, por ejemplo.

Y ya que abordaste tu formación académica, cómo percibes la creación literaria en relación a esta. ¿Tienen relación una con la otra?

Sí, yo creo que sí. Fundamentalmente, para mí la vida académica me ha enseñado la profundidad insondable de la realidad histórica. Me ha enseñado la complejidad de los acontecimientos al punto que uno no acaba de comprender. Y creo que desde la decisión de haber escrito una novela que no plantee el choque simple entre el bien y el mal, sino en donde se planteen problemas perfectamente históricos, humanos, es una cosa que me viene dada por esa formación histórica. Es decir, el choque entre los germanos y el Imperio Romano, desde la disciplina de la historia no es el choque entre el bien y el mal. Por otra parte, pensando en Tolkien, cuando señala en su ensayo Sobre los cuentos de hadas, que la fantasía es necesaria porque le provee al ser humano un hogar, un espacio más cómodo que la realidad, yo creo que cuando escribo fantasía yo consiento al lector para que encuentre cosas que quiere encontrar. Hay cierta literatura que está más dedicada a molestar, y es perfectamente legítimo que lo haga, pero yo no quiero molestar. Quiero que el lector experimente sentimientos agradables, aunque estos sean pena, miedo o desolación, pero que los experimente de una forma que al final, resulte agradable. Busco que el lector termine el libro con una sonrisa. Y eso significa presentarle cosas interesantes, y de alguna manera toda mi formación académica me da un repertorio de cosas, de lugares, de personajes, de palabras, de conceptos, que algunas son sorprendentes porque el lector no las conoce, lo que enriquece tanto la construcción de la historia como también su recepción.

Joseph Michael Brennan
Joseph Michael Brennan

Por último, me interesa conocer tu apreciación de los medios disponibles para la difusión de tu libro. Hace pocos días, se lanzó el booktrailer, y también comenzaste a generar pequeños videos en youtube, contando diferentes aspectos de la obra, presentándote y presentándola. Además, eres muy activo en tu página de Facebook. ¿Te es cómodo el mundo de las redes sociales? ¿Modifica tu visión de la audiencia, de la interacción más allá del libro? ¿Crees que puede modificar la recepción de tu obra?

Por una parte, se trata de algo propuesto por la misma editorial, ellos saben cómo difundir su trabajo. Sin embargo, la iniciativa de los videos en que hablo directamente a los posibles lectores fue mía. La verdad, no tengo a priori un problema con esta forma de difusión. Ahora, lo que me produce a mí, por una parte, es una sensación de pudor enorme, pues para que esto funcione, de alguna manera hay que ser famoso. En el mundo académico, ser famoso es algo bien distinto, pues no eres tú el famoso sino tu trabajo. En cambio, cuando me plantearon esto de las redes en la editorial, la propuesta es promover al autor, dar a conocer al autor para que desde allí lleguen a la obra. Así que por ese lado me produce bastante pudor, pero por otro, me gusta mucho. Me entusiasma cuando las personas te van preguntando dónde está el libro. Cuando se comunican conmigo. Martin decía que a un cierto punto él debía desconectarse un poco para escribir para hacerlo sin la influencia de su público; yo en cambio soy bien corazón de abuelita. Tomas decisiones sobre la historia o los personajes podría verse afectado por la audiencia, y por eso mismo, creo que también deberé en algún momento desconectarme. Pero por ahora, me gusta mucho estar disponible.

Y de todas formas, más allá de lo que pudiese influir tu público lector, ¿tienes ya planeado el final de la saga, cuántos volúmenes serán? ¿Podría eso cambiar o no según la recepción de este primer volumen?

Son tres libros, y la verdad, ya he tenido que casarme con los títulos. La historia en mi cabeza está lista. Ahora, mis referencias favoritas se constituyen en obras literarias muy fáciles de convertirse en cine. Vi las películas de El Señor de los Anillos habiéndome leído ya los libros de Tolkien, vi cada temporada de Juego de Tronos, habiéndome leído ya cada tomo de Martin, los comics, los cuentos, etc., soy al final, un cultor de los spoilers, me cuesta mucho no soltar el final. Claramente que por ahora es un problema al que no me he tenido que enfrentar porque el grupo de lectores es muy chico. Y sin embargo, ya desde dos semanas antes del lanzamiento del libro, con la editorial hemos generado un gran número de material que de alguna forma adelanta lo que se van a encontrar en el libro, y esa campaña ha sido realmente muy exitosa. Así que se ha generado la expectación que se quería. Pero, otra cosa es con guitarra. Cuando el libro ya esté siendo leído, veremos si me afectan o no las opiniones de los lectores para la construcción de la historia. De todas formas yo quiero concluir esto, terminar pronto. No quiero que esto se transforme en una saga de siete tomos o algo así. Porque tengo otras ideas, y de alguna forma he tenido que domesticar la mente para no abandonar esto y perseguir otro nuevo proyecto. Quiero cerrar este proceso. El príncipe de los cuatro vientos debiera estar listo este invierno. La sangre de los dioses debiera terminarlo este año. La editorial verá a qué ritmo se lanzan pero yo quiero que estén escritos pronto. Y desde ahí plantearme la relación con los lectores.

Deja un comentario