Seconds, de Bryan Lee O’Malley: creando segundas oportunidades

rszseconds-preview1jpg-8dd31c_1280w

Tras el gran éxito que obtuvo la serie de novelas gráfica Scott Pilgram, que incluso fue adaptada al cine bajo la dirección de Edgar Wright, el autor canadiense Bryan Lee O’malley publicó el 2014 una nueva propuesta: Seconds.  Aquí, el cómic es reseñado por Karen Medina, subdirectora de Biblioteca Viva Antofagasta.

Es necesario hablar del autor para poder entender el trasfondo de esta obra de narrativa gráfica: Bryan Lee O’malley es un joven canadiense (1979) autor de uno de los cómics occidentales de culto más importantes de los últimos años, Scott Pilgrim. Con esta publicación nos demostró que una buena mezcla de cultura pop, dinámica narrativa e ilustraciones arriesgadas crean obras capaces de conquistar a toda una generación, que convirtió en clásico la adaptación al cine de su obra, Scott Pilgrim contra el mundo (2010), dirigida por Edgar Wright. Después de más de cinco años de ausencia, O’Malley nos entrega un nuevo trabajo donde deja la “zona de confort” que lo llevó al éxito, para crear una nueva historia llena de intimismo y magia, alejada de su cómic más reconocido. Sin embargo, este autor no pueda lograr la alta meta a superar que dejó Scott Pilgrim en su curriculum (algo que abiertamente ha aceptado en entrevistas). No teme que esta sea la única obra  por lo que lo recordemos y eso puede ser algo positivo, ya que le permite aventurar sus energías en obras totalmente fuera de su línea de trabajo como lo es Seconds.

Nos encontramos con una historia simple: Katie es una chef exitosa desarrollando sus talentos en un restaurant llamado Seconds, mientras planea la creación y construcción de su propio local, del que finalmente será dueña. Para poder sacar adelante este sueño, debe vivir en la pequeña azotea del lugar donde trabaja, ahorrando sus ingresos para mantener con vida una meta que se vuelve rápidamente un desastre. Amores de oficina, la aparición de su ex novio, constantes cuestionamientos personales sumados a un terrible accidente del que se siente culpable, la llevan a un punto de quiebre. Es en este momento cuando adquiere protagonismo la fantasmagórica Lis, quien decide darle un pequeño regalo que consiste en un champiñón que, al comerse en un ritual específico, puede redimir cualquier error de su pasado; pero como hemos visto en otras obras, el efecto mariposa convierte su primer deseo en una serie de errores cada vez peores. Así es como Katie se embarca en un viaje personal surrealista por el hogar, la negación y sus deseos, donde la única forma de triunfar es derrotar sus propios demonios para finalmente madurar.

 

En el apartado técnico, O’Malley, junto al colorista Nathan Fairbairn, destacan en sus más de 300 páginas el dejar de lado el clásico blanco y negro para usar el color de una forma predominante: poderosos son los colores cálidos como el rojo, el cual representa a la protagonista (además de ayudarnos a comprender claramente los saltos temporales en la narración). La gran influencia del manga japonés, los templados tiempos narrativos del cómic europeo, sumados a la fuerte inclusión de elementos fantásticos y mitológicos, permiten que la obra se destaque rápidamente de otros cómics del mismo género.

Seconds ofrece una propuesta diferente en comparación a lo que Bryan Lee O’Malley ha creado en el pasado. Efervescente de miedos, resoluciones y cuestionamientos difíciles de encontrar en un formato tan accesible, en el que todo público puede verse reflejado de una u otra manera, demostrando claramente que tanto en la narrativa gráfica como en la vida real siempre pueden existir múltiples segundas oportunidades para redefinir nuestra realidad.

Deja un comentario