Bordados

Por Fernanda Zúñiga Altamirano, mediadora de lectura BV Sur

Han pasado casi dos semanas desde que en mi casa decretamos cuarentena. Extraño tantas cosas, que tuve que empezar a extrañarlas de a una, porque cuando se me juntan todas me entra una pena tan profunda que no me queda de otra que irme a la pieza de mi mamá para que me haga cariño en pelo, mientras me como un pan amasado de los que hace mi abuelita.

Las mujeres juegan un rol tan importante en mi vida que, sin duda, lo que más extraño de la vida antes del coronavirus son las juntas de mujeres. Es por esto que cuando volví a leer Bordados (Norma, 2005) de la escritora iraní Marjane Satrapi (Rasht, 1969), me olvidé de que estaba lejos de mis amigas, de mis primas, de mis compañeras, y me hundí en esta historia cargada de humor; de secretos bien contados; de vidas ajenas que se parecen tanto a la propia; del té después de almuerzo con las tías, las vecinas, y de toda la energía femenina que tanto me anda haciendo falta estos días.

Marjane Satrapi es la autora de la premiada novela gráfica Persépolis -publicada en 2002 y llevada al cine por ella misma- donde nos cuenta cómo fue crecer en Irán durante la Revolución Islámica, siendo una mujer y siendo Marjane: una niña con padres laicos que escuchaba a AC/DC y que pensaba que Dios era igualito a Karl Marx. En Bordados, Marjane habla de las mujeres de su vida o, mejor aún, deja que ellas hablen. Nos presenta a un grupo de mujeres que, cuando todos los maridos se van a tomar la siesta, se juntan a “ventilar el corazón”, divertido eufemismo que utiliza la abuela de Marjane para referirse a la copucha propia y ajena. Nos encontramos con mujeres que hablan sin tapujos y que no se parecen en nada al estereotipo de la mujer sumisa que se esconde detrás del velo. Los temas van desde la virginidad y las cirugías estéticas, hasta los matrimonios arreglados a los que muchas de ellas se vieron sometidas. 

No sé ustedes, pero yo me cansé de que las historias de las mujeres me las cuenten los hombres. Quiero que Flaubert deje que Emma Bovary cuente su historia. Es por esto que quedé fascinada con Nahid, Parvine, Amineh, Shideh, Taji, Bahar y Azzi, y sus vidas contadas por ellas como pocas veces se ha visto; con sus nombres, sus palabras y su individualidad. Los relatos pueden ser tristes o muy duros, pero Satrapi se encarga de equilibrarlos con una dosis perfecta de humor y familiaridad. 

Fue así que mientras me perdía en las historias de estas increíbles narradoras, sentía como si yo estuviera ahí, entre ellas, tomando té y riéndome con la historia de la amiga que trató de hacerle magia al pololo y no le resultó; o abrazando a la vecina que se atreve a contar por primera vez que su marido le robó todo, la dejó y ahora tiene miedo. 

Este libro me acompañó como las muchas mujeres de mi vida hoy no pueden hacerlo. Confío en que volveremos a los tiempos de la sobremesa y a las anécdotas juntas; a reírnos, llorar, abrazarnos y a contarnos todo. Pero mientras esperamos ansiosas a que llegue ese momento, pueden ser las historias de las maravillosas mujeres de Bordados las que nos hagan sentir, una vez más, como si estuviéramos entre amigas.

 

Bordados
Marjane Satrapi
Norma, 20014

Autor: Marjane Satrapi

Editorial: Norma

Año: 2014