Por qué el mindfulness es mejor que el chocolate

Por Nicolás Mansilla, mediador de lectura Biblioteca Viva Los Dominicos.

Como infatigables buscadores del esoterismo, la psicología positiva, libros de autoayuda y aunque sea una frasecita de Hollywood que nos ayude a levantarnos en las mañanas; hemos buscado en las prácticas milenarias orientales alguna ayudita sin quedarnos más que con un par de souvenirs  en las manos.

Nos hace falta dejar de “endiosar” las prácticas meditativas y  que las podamos normalizar con comodidad. David Michie, en su libro Por qué el mindfulness es mejor que el chocolate (Aguilar, 2016), nos muestra de manera práctica, simple, e incluso cómica, el valor de la belleza del mindfulness: una práctica serena y elemental de miles de años.

Basado en un estudio que indica que el estar comiendo el chocolate más delicioso no nos garantiza que podamos disfrutarlo; este libro es una introducción a una práctica que propone poder disfrutar cada cosa que hacemos en nuestra vida. Pero, ¿qué es el mindfulness? Una práctica meditativa budista milenaria que se enfoca en la atención. Estar atento a las cosas que se hacen, sienten o perciben en el momento presente. Aquí y ahora. Cultivar una Atención Plena.

Por qué el mindfulness es mejor que el chocolate (Aguilar, 2016)  desarrolla ideas interesantes sobre la meditación, la saca de su código espiritual habitual y la muestra como una práctica que todos podemos desarrollar y dedicarle un poco de tiempo, sin tener que prenderle velitas a nuestro ser interior.

Con diversos ejemplos de estudios, el libro nos va demostrando cómo el mindfulness se ha normalizado, integrado y utilizado a lo largo de los años en cada vez más ámbitos laborales, personales y terapéuticos, demostrando así que puede ser un hábito transversal a todo tipo de trabajos. No nos hace falta exiliarnos de la urbe a  una casita de campo.

Tomando conciencia que lo que más nos cuesta en nuestra sociedad actual es hallar tiempo para todo: para el trabajo, los amiguos, el ocio, la pareja y tiempo para planificar nuestro tiempo.  El también autor de El gato del Dalai Lama  (Planeta, 2015) nos regala un par de cómodas formas de realizar una práctica de 5 o 10 minutos con los ojos cerrados concentrados en nuestra respiración.

Michie se arriesga y propone una mirada complementaria con nuestros hábitos diarios: se puede hacer mindfulness al comer alimentos, al descansar con los amigos, al leer un libro e incluso al lavar los platos. Bastaría solamente ser conscientes de lo que estamos haciendo y cómo  nuestra respiración acompaña los movimientos.

Y así, entre nuestra incomprensible voracidad que tenemos por encontrar más gurús, Por qué el mindfulness es mejor que el chocolate nos podría ayudar a replantearnos esta necesidad y a encontrar un espacio simple, elemental y sereno de nuestra vida cotidiana para disfrutar de las cosas que hacemos, sentimos y pensamos. Un libro que entrega datos de estudios, ejercicios de práctica y plantea la posibilidad de realizar mindfulness en todas las labores cotidianas.

Al fin y al cabo, no se trata de iluminarse. Lo que menos queremos es otro charlatán más que nos diga cómo vivir nuestra vida. Se trata de volver a conectarse con las cosas que sentimos y que nos pasan.

Este libro es una profunda invitación a los voraces: amigos y amigas hambrientos, no hace falta seguir buscando biblias esotéricas, inciensos místicos y pasajes metafísicos. Renunciemos al amor platónico de oriente y volvamos al amor propio. No hace falta tener más tiempo para nada, hace falta replantearnos la forma en que vivimos el tiempo. 5 minutos contigo mismo y tu respiración podrían ser mucho más valiosos que los próximos 50 minutos que te pasas pensando cosas mientras haces la cama, te lavas los dientes o enjuagas los platos.

Entonces parafraseando, ¡Que bajen del olimpo los poetas! Y ¡Que las meditaciones salgan del monasterio! Medio en broma, medio en serio por supuesto.

 

Por qué el mindfulness es mejor que el chocolate
David Michie
Aguilar 2017

Autor: David Michi

Editorial: Aguilar

Año: 2016